Emocional, como la canción de
Dani Martín. Así estoy ahora. Y es que al irte solo me queda pensarte. Pensar
en lo a gusto que se está al tenerte recostado en mi pecho. Plenitud. Eso es lo
que siento y emocional me pongo ante tu ausencia.
Soy una romántica todos los días
pero contigo soy una tonta. Pongo una voz que haría enojar a otros, “cursi” me
llamarían. Es involuntario como el hecho de quererte y por consiguiente temer
tu ausencia.
Temo el día que te vayas, en el
que ya no sea necesaria mi presencia en tus tardes de estar en la cama
satisfechos simplemente de estar el uno con el otro. Me da miedo quedarme dormida y
que ya no me despierte tu mano por debajo de las sábanas. Así soy yo, una tonta
paranóica. Pero no podrán decir que no disfruto tu presencia, pues te exprimo
todo lo que puedo y más. Recorro tus lunares como un telescopio en busca de
astros ocultos. Tus pecas son poesía y a mí me encanta recitar poemas.
Por eso temo tu partida. Por eso
es normal que esté emocional. No es que no podamos encontrar otras personas,
seguro que podremos. Pero déjame disfrutar un rato más de tus cosquillas, me
encanta verte reír y sonreír yo también contigo

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