lunes, 31 de agosto de 2015

La despedida


Sus ojos lo delataban, había sido una  difícil decisión. Sabía a ciencia cierta que ese adiós era el último, y que lo vivido había sido efímero, con el eterno invierno que se avecinaba en comparación..

viernes, 21 de agosto de 2015

Deseos


Lo paradójico de pedir un deseo es que lo pedimos a una fuerza divina como si esta fuera capaz de hacerlo realidad, cuando la mayoría de las veces somos nosotros mismos los que tenemos el poder de llevarlo a cabo

domingo, 16 de agosto de 2015

¿Qué tal estás?


¿Qué tal? La pregunta más frecuente de nuestro día a día, yo la encuentro una absurda agonía. Te miento, porque es lo que quieres, lo cordial y correcto, y lo esperado es que te conteste un simple pero elegante “bien”. Pues bien, la verdad es que es mentira. Estoy en uno de esos momentos que se consideran el peor momento de tu vida. Habrá peores, es probable, pero nadie se acostumbra a vivir tanto tiempo lejos de lo agradable. No es que no tenga momentos de lucidez, los tengo, pero en el conjunto del día domina la embriaguez de la pesadilla. Si algo aprecio es lo único que no he perdido, la cordura, pues aunque todo este sufrimiento sea complicado me niego a unirme al bando de la locura. Si algún día lo hago no será por voluntad propia, quien me conoce sabe que soy de las personas que creen que con la sensatez no se negocia. Y es cierto, lo acepto, sé que ahora me toca estar así por un tiempo. Por eso lucho y me hiero, con todo momento bonito que me transporte a un buen recuerdo. Pero es por eso por lo que combato, me quiero, y sé que algún día recordaré todo esto como un señor reto. Porque el que no lucha no se levanta, y estar toda la vida arrastrándome por la grava del suelo me espanta. Estoy mal. No porque lo quiera sino porque a veces es lo que toca, y es normal. No sé cuándo estaré bien y nada puedo prometerte, pues recaer es frecuente, pero si algo sé seguro es que, si salgo, saldré más fuerte. Así que este es mi estoy bien, no te lo esperabas cuando una pregunta por cortesía formulabas pero la cortesía es de mediocres, a mí séme directo sino quieres que te malinterprete, y así no tengo porqué mentirte cuando el mal me apriete. Si no te interesa mi estado no estás cometiendo un gran pecado, aprende de mí, que no formulo esa pregunta porque sé lo que asusta y si me llevo bien contigo y si te tengo confianza, igual te abro mi abrigo antes de que te empiece a surgir esa pregunta por la panza. Porque si tú estás bien me alegro y lo alabo, pues sé que no es algo sencillo, ni a veces muy duradero. Por eso cuídalo e intenta mantenerlo y si quieres presume de ello aunque, quién sabe, quizás mañana estás tú en mi agujero

domingo, 9 de agosto de 2015


Esa sensación, de ansiar saber el final de un libro, serie... pero a la vez no querer terminarlo

viernes, 7 de agosto de 2015


Es curioso. A veces es más placentera la elaboración de un proyecto que la realización de éste. Quizás invertimos demasiada entrega en la preparación y luego no recibimos suficiente energía satisfactoria. Y entonces se crea un pequeño vacío interior

jueves, 6 de agosto de 2015


Hoy respiro y lo agradezco. Hoy entiendo. Comprendo que no todo depende de nosotros y que no podemos solucionar cada cosa que altera nuestro entorno. Tiempo al tiempo. Que fluya el mundo, que gire el péndulo

miércoles, 5 de agosto de 2015

Y otra noche de dormir sin sueño. Se van acumulando como esas hormigas que salen de sus hormigueros para ir a trabajar. Ambos tenemos los ojos bien abiertos y ese sentimiento de alerta ante algo que no podemos llegar a descifrar

martes, 4 de agosto de 2015

Perdóname. Elegía a Rubí

Perdóname. Es lo único que puedo decir mientras intento dormir aun sabiendo que mis ojos están todavía muy despiertos. Hoy es un día diferente, como lo llevan siendo todos desde hace dos años, hoy faltas tú y sólo puedo decir perdóname, no fui un buen referente.
No comprendo a los que dicen que no se puede querer a un perro como a una persona pues no comprenden ellos que el amor no entiende de razas, edades ni seres. Tú me diste la compañía que a veces me hizo falta y a veces no, tú siempre estuviste ahí aunque yo no supiera verte. Y hoy te echo de menos.
Te echo de menos hoy y cada día desde hace dos años mucho más de lo que podía echarte de menos antes de conocerte. Perdóname, otra vez, por no haberte dicho adiós, por haber querido negar tu partida, por no poder entender que debías irte. Y es que después de catorce años, después de tenerte en todos mis recuerdos, pensar uno sin ti se me hacía imposible.
Todavía cuesta, a veces miro al sofá como si siguieras ahí durmiendo y yo pensando “qué envidia” mientras yo tengo que estudiar. Y es que cada uno tiene su papel, y el tuyo era hacerme feliz sin pedirlo. Incluso cuando estaba muy ocupada con asuntos insignificantes tu presencia, aunque no contemplada, era gratificante.

Hoy, hace dos años me desperté y ya no estabas, y necesito que me perdones por no haberme quedado contigo en tu última noche como tú lo hubieras hecho conmigo. No podía creerlo por muy cierto que ahora parezca, pero por mucho que ya no estés en cuerpo, yo me encargaré de que tu recuerdo nunca perezca